El instante -mi instante- en que la tierra se detuvo.

Hace ya mucho tiempo que abrí mi blog, y por una u otra cosa no me sentía inspirada para venir a escribirles. Tal vez porque no tenía una idea clara de qué escribir. No es que ahora la tenga, pero, como lo dice en la cabecera, cualquier historia es digna de contarse y escribirse.  Pero, antes que nada me gustaría presentarme:

Mi nombre es Monserrat. En este momento tengo 22 años. No  tengo demasiadas “increíbles experiencias” en mi vida,  pero sí muchas ganas de vivirlas. Estudio Comunicación Social, es algo que me apasiona y que me hace feliz. Realmente si pudiera describir mi gran meta en esta vida sería eso… SER feliz, con lo que haga y en donde esté.  Y lograr hacer todo -ya sea grande o pequeño-  trascendente, sí, que las cosas por muy pequeñas que parezcan logren dejar algo a su paso.

Esta es la primera entrada que haré en el blog, espero que sea la primera de muchas. Quise iniciar con este titulo, que si bien es el del blog, de alguna manera es algo que a todo mundo nos pasa en algún punto de la vida.

Llega un momento en el camino de todo hombre (hombre y mujer, claro) en que la vida se nos muestra tal y como es, sin mascaras ni maquillaje. Ese es el instante en el que nos damos cuenta de lo mucho o lo poco que hemos logrado hacer con la vida y con las capacidades con las que fuimos dotados. Es el momento en el que todo se detiene, y si eres lo suficientemente maduro, marcas un antes y un después en tu vida  y haces lo que sea necesario para sacar lo mejor de cada situación y realmente sacarle jugo a la vida.

Ese instante (o muchos instantes) en el que nuestro mundo se detiene para mostrarnos cada detalle de cómo hemos vivido  me sucedió a mi cuando me di cuenta que me faltaba algo, faltaba un espacio de mi existencia para llenar. Y yo tengo que agradecer que en mi vida hay una persona, una de las más importantes, que a diario me enfrenta con esa realidad y con esto me hace crecer.  En gran parte, gracias a él estoy hoy escribiendo esto.

Alguna vez, hace ya tiempo, él me pregunto que ¿yo a qué jugaba?  Porque cuando somos niños todos jugábamos a algo; hay  quienes lo hacen a ser médico, otros a ser bombero, otros mas a ser profesor… y entonces recordé que yo a lo que jugaba era a escribir. Nunca jugué a otra profesión que no fuera el escribir historias. Y bueno, este blog es “mi juego de niños”.

Daniel,  te amo. Gracias por ser para mi fuerza y una gran debilidad,   por darme parte de tu vida para hacer más  y crear grandes historias para contar. 

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